Cuidado de las Joyas – Joyitas Mía

Cuidado de las Joyas

En el instante en el que recibes tu pieza de Mía, esta adquiere inevitablemente un valor tanto sentimental como económico. Por ello es muy importante seguir unas pautas con el fin de mantener su máximo brillo y estado natural.

¿Cómo cuidar tus joyas?

Para que tus joyas de Plata de Ley S925 luzcan como el primer día solo tienes que seguir estos sencillos pasos que te explicamos a continuación.

Hay muchas cosas que ensucian las joyitas de plata, pero una ventaja de la Plata de Ley S925 es que es muy fácil de limpiar y siempre mantiene sus propiedades como el primer día.

Desde nuestra experiencia y llevando joyas de plata toda nuestra vida creemos que una joya está para disfrutarla todos los días, y por ese motivo nosotros trabajamos con Plata de Ley 925, porque son joyas para llevar todos los días. Os dejamos una serie de recomendaciones que podéis seguir para garantizar el buen estado de nuestra joya.

Recomendaciones

Tener las joyas organizadas en un joyero o estuche adecuadas para ellas evitará que se deterioren o pierdan pequeños detalles por los posibles roces. 

A personas con piel especialmente húmeda puede ocurrir que el oro de 14K deje en su piel manchas verdes, lo cual se debe al cobre de la aleación. Cuando esto ocurre, hay que pulir la joya frecuentemente y usar polvo absorbente en aquellas áreas húmedas que están en contacto con las joyas.

La plata se vuelve intensamente negra al contacto con ácido nítrico. Para evitarlo, debemos quitarnos nuestras joyas de plata antes de manipular materiales químicos para evitar la decoloración de la piel. Especialmente los antibióticos, pueden causar ennegrecimiento de la plata. En algunos raros casos, cuando tomamos antibióticos, el cuerpo reacciona al contacto con el oro y la plata y causa el ennegrecimiento de las joyas.

El contacto con perfumes, cremas corporales, productos para el pelo, aire salado, cloro y el PH de la piel puede acelerar el proceso de ensuciado.

Os contamos todo esto para que conozcáis las posibles causas, podáis evitarlas y en la mayoría de los casos solucionarlas.

¿Cómo puedo limpiar mi joya?

Hay varias formas de limpiar la Plata de Ley 925, pero aquí explicamos la que mejor resultado nos da a nosotros y la que creemos que es la mejor :)

Aladdín Mágico.

Es un Líquido Limpiador de metales impregnado en algodón. Es muy práctico y fácil de usar gracias a su algodón impregnado en una composición química diseñada para la limpieza y abrillantado de la plata. 

¿Cómo lo uso? Cojemos el algodón necesario. Frotamos con el algodón para repartir uniformemente el producto por toda la superficie. Cuando desaparezcan las manchas, lo dejamos secar. Finalmente con un paño seco frotamos toda la superficie para dejarlo uniforme y con más brillo.

Bicarbonato sódico

Para las manchas debidas al sulfuro de plata es una de las mejores opciones, y también es una de las más simples, ya que basta con mezclar un poco de bicarbonato de sodio con agua, aplicarlo sobre la plata frotando un poco con un paño suave y luego secarlo.

El bicarbonato sí sirve para joyas y adornos pequeños, ya que, en caso de que se trate de un objeto demasiado pequeño como para frotarlo con un paño, se puede optar por sumergirlo en una mezcla de agua con bicarbonato durante unos minutos y luego simplemente aclararlo. 

Cómo limpiar joyas de plata con pedrería

Cuando la plata que hay que limpiar es de joyas elaboradas, con piedras preciosas, perlas o cristales, hay que tener en cuenta unas cuantas cuestiones importantes:

  •  La joyería fina es delicada. La herramienta más adecuada para frotar sobre ellas es un cepillo pequeño (por ejemplo, un cepillo de dientes infantil) de cerdas suaves. No deben usarse paños de hilo, ya que cualquier fibra suelta podría engancharse en un engarce y romperlo.
  •  ¡Cuidado con los adhesivos! En la joyería fina, las gemas van unidas al metal por engarces creados por el propio metal, pero en la joyería de plata se usan a menudo adhesivos que pueden debilitarse con el agua caliente o con algunos productos. Hay que usar agua fría o templada y tener cuidado con los tiempos.
  •  Evita el amoníaco. Sobre todo, si llevas perlas, pero también, en la medida de lo posible, con cualquier pieza de joyería.